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lunes, 8 de abril de 2013

LA MUSA QUE LLEVO DENTRO

(...) de abril del (...), hola chata ¿cómo estás?. Hoy empiezo así, recordando aquella música que nos hacía bailar en las verbenas de nuestros años mozos.

Pues es que estaba aquí sólo, me había puesto a recordar (...). Hoy, que me estreno como miembro de Unión de Blogueros Progresistas,  me pongo a recordar y recuerdo que han pasado casi dos años desde que empecé con la aventura del blog. Blog que empezó como sin querer, sin vocación de permanencia, como simple desahogo en un momento dado, y que con el tiempo y por culpa de la terca realidad, se ha convertido en una publicación pseudoperiódica y que goza de cierta aceptación.

Hablo de cierta aceptación porque las 75 entradas publicadas hasta la fecha han tenido 37.000 visitas, unas 500 de media por entrada. Y digo pseudoperiódica porque los números dirían que escribo un post cada 9,2 días, pero lo cierto es que me pongo al teclado cuando algo de lo que leo en los periódicos despierta  a esa musa que cada uno de nosotros lleva dentro.

Hoy se cumplen 21 días desde que publiqué la última entrada. No es que no haya habido chicha en el noticiario en las últimas tres semanas, todo lo contrario. A veces, a mi musa le pasa como como al del chiste de me he liao, es tanto lo que hay, es tanto lo que nos hacen, es tanto el destrozo, es tal su sinvergonzonería, que uno no sabe por dónde empezar.

Hasta hace un par de semanas estaba convencido de que el Partido Popular se financiaba con el dinero de las comisiones que pagaban los empresarios a través del Tesorero de turno, pero después de lo de Feijoo, ya no sé si es la mafia, la CEOE o ambos quienes financian a los Populares. Es más, no tengo claras las diferencias entre la mafia y la CEOE.

Y qué decir del chorreo de noticias que genera últimamente la Casa Real; que si las operaciones del Rey; que si imputan a uno o imputan a otra; que si cobraban 700.000€ por esto o 450.000 por aquello; que si cuentas en Suiza; que si translucidez en lugar de transparencia; y para colmo La Gaceta y La Razón poniendo el grito en el cielo porque parece ser que la Princesa abortó en su momento.

Hubo un tiempo en el que escribía sobre frases míticas de politicómicos como Rajoy, Botella o Aguirre, pero es que la verborrea que padecen últimamente los Wert, los Báñez, los Floriano, los González Pons, los Cantó, (...),  hacen que uno no pueda decantarse por ninguno de ellos y se me van de rositas.

¿Qué puedo hacer si en un mismo día la Delegada del Gobierno en Madrid dice que los de la PAH son ETA, sale a la luz que la gestión de los hospitales se regala a empresas que tienen en sus consejos de administración a  ex-Consejeros de Sanidad y el Alcalde de mi pueblo dice que los comerciantes le han pedido que cobre 2€ a los vecinos por aparcar 5 minutos en las puertas de sus negocios?.

Señores Gobernantes, tengan ustedes la bondad de espaciar sus fechorías en el tiempo, que uno no es un profesional del escribir y le están haciendo a mi musa la picha un lío.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿POR QUÉ LO LLAMAN REFORMA CUANDO QUIEREN DECIR DEMOLICIÓN?


Una vez más, y en poco más de dos meses ya he perdido la cuenta, el Partido Popular perpetra una reforma contra los derechos o las libertades de los ciudadanos poniendo como excusa la herencia recibida, o lo que es peor, bajo una premisa o comparación falsa.

Hoy ya está claro que la lucha contra el paro fue tan sólo una herramienta electoral para colocar en el gobierno a un candidato que había perdido las elecciones en dos ocasiones. Lo confirmó el propio Mariano Rajoy la semana pasada cuando reconoció que, con los ultraconservadores en el poder, el desempleo seguiría creciendo, al menos, durante el año 2012. La misión por tanto, de la Ministra de Trabajo, es reducir los costes laborales, es decir, abaratar el despido y reducir los salarios.

La propaganda Popular justifica la reforma comparando los 45 días de indemnización del despido improcedente español, con la media europea de 22 días del despido por causas objetivas. Parafraseando a la siempre brillante Ana Botella, están mezclando peras con manzanas. Es un error malintencionado, puesto que el despido por causas objetivas en España se indemniza con 20 días.

La figura del despido improcedente, o despido expres, se la inventó el Gobierno de José María Aznar en 2002, cuando atábamos los perros con longanizas, para que los empresarios pudieran despedir a un trabajador sin tener que justificar causa alguna y sin previo aviso -Como tengo cash y porque me sale de las gónadas, deje sus enseres de trabajo y váyase a su casa. Firme aquí y recoja el talón-.

La figura, que sólo existe en España y que ni siquiera está recogida en el Estatuto de los Trabajadores,  se popularizó porque era más sencillo para una empresa pagar que tener que demostrar pérdidas o cambios, y aunque más cara, el sobrecoste era asumible en el caso de un trabajador sin demasiada antigüedad. Para un trabajador que llevase 4 años en la empresa, la indemnización por un despido improcedente ascendía a medio año de salario. Además, este tipo de despido no tiene límite en cuanto a número de trabajadores, no genera prácticamente problemas judiciales y no requiere de la aprobación por parte de la Autoridad Laboral. La reforma aprobada en el Real Decreto Ley 3/2012 de 10 de febrero reduce de 45 a 33 días por año trabajado esta indemnización, pero aunque esto es sorprendentemente lo más destacado por los medios de comunicación, no es lo más grave, pues en la práctica tendrá un uso residual.

Hasta el sábado pasado, para que un empresario pudiera despedir a un trabajador por causas objetivas y con 20 días de indemnización por año trabajado, fórmula que se utiliza, con 22 días de media, en el resto de la Unión Europea, debía demostrar causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Además si el número de trabajadores a despedir eran 10 ó más en empresas de menos de 100 trabajadores, el 10% en empresas entre 100 y 300 trabajadores ó 30 ó más en empresas de más de 300 trabajadores, el empresario tenía que presentar un Expediente de Regulación de Empleo, el famoso ERE, que tenía que ser negociado con los representantes de los trabajadores y aprobado por la Autoridad Laboral de la Comunidad Autónoma correspondiente.

Con la entrada en vigor de la nueva norma, ya no es necesario que una empresa tenga pérdidas para poder justificar un despido, será suficiente la reducción de beneficios durante 3 trimestres consecutivos, y además se elimina el requisito de la autorización del Expediente de Regulación de Empleo por parte de de la Consejería de Trabajo. Incluso las bajas justificadas por enfermedad serán excusa para un despido procedente. ¿Para qué indemnizar por tanto con 33 días por año trabajado si con 20 se puede hacer con la misma facilidad?

Ayer oí decir a María Dolores de Cospedal que es una reforma pensada para los parados y yo, por más que leo el texto, no alcanzo a entender cómo facilitando y abaratando la salida de los trabajadores de las empresas se incentiva la contratación. En mi empresa no contratamos gente porque el Ministro de Industria se ha cargado el sector de las renovables y no tenemos actividad, no porque sea más o menos caro despedir.

Otra barbaridad que incluye la reforma, y que por inesperada no se está hablando tanto de ella, es la posibilidad unilateral que tendrá el empresario para reducir el salario a los trabajadores. Una gran parte de los trabajadores cualificados firmamos contratos con salarios superiores a las irrisorias cantidades que marcaban nuestros convenios colectivos, es decir, pactamos un salario entre trabajador y empresario y lo rubricamos en un contrato que yo creía vinculante para ambas partes. Hoy mi empleador puede reducir mi salario hasta el mínimo fijado en el convenio, sin importar lo acordado, y si yo no estoy de acuerdo, me puede poner en la calle con una indemnización de 20 días por año trabajado. Según la Ministra, existen causas objetivas para que me despida.

Ésto, junto a la disponibilidad total a la que se verá obligado el trabajador en cuanto a movilidad geográfica, cambio de puesto y flexibilidad de horarios, hará que los trabajadores nos veamos sometidos a un chantaje continuo bajo la amenaza de perder nuestros puestos de trabajo. Este Gobierno tendrá el dudoso honor de convertir en delito el derecho de una mujer a decidir cuándo ser madre y sin embargo despenalizar el mobbing o acoso laboral.

Simplemente con ver la cara de Juan Rosell, Presidente de la CEOE, mientras valoraba la Ley, sólo comparable a la cara de José Luís López Vázquez cuando tocaba el muslo de una sueca en esas películas que se hacían cuando las políticas eran como las de ahora, nos sirve de termómetro para valorar la ecuanimidad que ha tenido el Gobierno con los diferentes Agentes Sociales.