sábado, 4 de agosto de 2012

LOS MACARRAS DE LA MORAL

Sin prisa pero sin pausa, como el calabobos, desde la más tierna infancia preparan el cebo: Si no te comes la sopa te llevará el coco...Los tocamientos impuros te dejarán ciego...

No es la canción más famosa de Joan Manuel Serrat, pero Macarras de la moral es la definición perfecta del actual Gobierno, lo más rancio de la Democracia Cristiana europea.

Sin prisa pero sin pausa, esos carcamales organizan sus cruzadas contra el hombre libre, más o menos responsable de todos los males, porque piensan por su cuenta. Sueñan y lo dicen.

Rajoy, Gallardón, Aguirre, Soraya, Cospedal, Wert, Montoro, Arenas, Mato, Mayor Oreja, Soria, (...) son personajes cuyo leit motive es hacernos la vida más difícil cada día y ponen como excusa nuestro bien y nuestro interés; porque es lo que hay que hacer. Y además, como dijo ayer el Presidente en su tercera rueda de prensa en siete meses, no se admiten objeciones. Supongo que ésto es hacer las cosas como Dios manda, como ya nos amenazaron en campaña.

Hacer las cosas como Dios manda es obligar a que una mujer que ha sido agredida sexualmente traiga al mundo al hijo del delincuente que la violó.

Hacer las cosas como Dios manda es priorizar la seguridad de los demás conduciendo borracho o sin puntos en el carné como Nacho Uriarte y Ángel Carromero respectivamente. Ambos dirigentes de Nuevas Generaciones, que siguen al líder que cierra sus mítines al grito de ¡Viva el vino!.

Hacer las cosas como Dios manda es obligar a una familia a alumbrar a un hijo con malformaciones mientras eliminas cualquier tipo de ayuda para su cuidado posterior.

Hacer las cosas como Dios manda es decir cada tres frases que tu máxima preocupación son los parados pero a la primera que puedes les reduces la prestación a los nuevos y eliminas el subsidio para los de larga duración.

Hacer las cosas como Dios manda es obligar a una pareja a dar a luz a un niño con Síndrome de Down mientras por otro lado abogas por su esterilización.

Hacer las cosas como Dios manda es tomar comida gratis del Banco de Alimentos y luego cobrar por ella a estudiantes, con han hecho durante años las monjas Franciscanas de Nuestra Señora del Buen Consejo, buen negocio diría yo, en Granada.

Hacer las cosas como Dios manda es preguntar a los candidatos a puestos de trabajo ofertados por el Ayuntamiento de Valencia cuando fue la última vez que tuvieron la regla o si padecen hemorroides.

Hacer las cosas como Dios manda es llenarse la boca hablando del cuidado y la protección de las familias mientras les subes los impuestos, les reduces los ingresos, les eliminas las becas y les obligas a pagar más por sus medicinas.

Hacer las cosas como Dios manda es acusar a los homosexuales de proxenitismo mientras ocultas casos de pederastia y robo de bebes en tu seno.

Hacer las cosas como Dios manda es retirarle la tarjeta sanitaria a personas que consideras de segunda clase, como inmigrantes a los que les caduca el permiso de residencia o parados que agotaron su prestación.

Hacer las cosas como Dios manda es decir que no vas a subir los impuestos y subir el IRPF; decir que no vas a aplicar el copago sanitario y hacer pagar a los pensionistas por sus medicinas; recoger firmas en contra de la subida de dos puntos del IVA y subirlo meses después tres puntos más; (...). En resumen, hacer las cosas como Dios manda es incumplir el 8º mandamiento siempre que tengas ocasión.

Voy a terminar como empecé, parafraseando al maestro Serrat (con su permiso) Si no fueran tan temibles, nos darían risa. Si no fueran tan dañinos, nos darían lástima. Porque como los fantasmas, sin pausa y sin prisa, no son nada si les quitas la sábana.

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