domingo, 15 de julio de 2012

LA CULPA ES YO


El pasado viernes se celebró un Pleno extraordinario en Arganda para subir tasas existentes y crear otras nuevas apenas diez días después del Pleno ordinario del mes de julio. Empieza a ser costumbre en el Partido Popular hacernos la vida más difícil con nocturnidad y alevosía. Las subidas de impuestos y la eliminación de todo tipo de medidas sociales existentes, pese a ser justamente lo contrario a los prometido en sus programas electorales, pese a ir dirigidas a oprimir a los más desfavorecidos y pese a tener como fin destruir por completo el Estado de Bienestar que tanto nos ha constado construir, empiezan a no sorprendernos. Lo que sorprende y me indigna es el ruin argumento que utilizan para justificar estas tropelías. Argumento que vienen utilizando desde hace unas semanas después de haber utilizado con fruición el de la herencia recibida.
En el pleno al que me refería al comienzo, la Concejala de Atención al Ciudadano, sin inmutarse ni sonrojarse, justificó la creación de nuevas tasas y la subida de muchas de la ya existentes alegando que los vecinos del municipio hacemos un uso indebido y excesivo de la Administración. Vino a decir que los ciudadanos de Arganda nos empadronamos, pedimos licencias, inscribimos a nuestros hijos en escuelas, comedores y actividades extraescolares por afición o aburrimiento. Debe de ser que, como ya prácticamente no existen obras, jubilados y parados no tenemos otra cosa mejor que hacer. Los técnicos municipales están hartos de visitar casas de vecinos para ver grietas fueron algunas de las perlas que salieron de la boca de la responsable de a t e n c i ó n a l c i u d a d a n o.
Este argumento, aunque vil y disparatado, no es originario del partido en Arganda. Esta bajeza moral está en la idiosincrasia del Partido Popular. El propio Mariano Rajoy, tan sólo dos días antes, durante el anuncio del mayor golpe jamás dado al Estado de Bienestar, lo utilizó igualmente. Este personaje que llego al poder apelando de manera infame a la dura situación por la que estaban pasando millones de parados, prometiendo el oro y el moro, no sólo no está haciendo nada para aliviar esta situación, sino que ahora además rebaja la prestación a los nuevos parados que está generando el bálsamo de fierabrás de su reforma laboral. Como sabe que la medida es una barbaridad, con esa cara de pena con la que habitualmente se expresa, nos dice que lo hace por nuestro bien, para animarnos a buscar trabajo con ahínco. Hay que ser sinvergüenza para acusarnos a los desempleados de no hacer nada por cambiar nuestra situación y responsabilizarnos de unas cifras de paro que no saben cómo controlar. Y si afirmar ésto es de una sinvergonzonería mayúscula, me quedo sin palabras para calificar la aptitud de sus diputados jaleando y aplaudiendo entre carcajadas tales afirmaciones, llegando incluso a gritar Si señor, muy bien, muy bien ¡que se jodan!, sin que a día de hoy nadie haya pedido perdón al respecto. De la dimisión de la diputada en cuestión ya ni hablamos.
Si nos ponemos a repasar cada una de las medidas que estos defensores de la asignatura Educación Contra la Ciudadanía han aprobado en apenas seis meses de gobierno, podemos comprobar que este mismo argumento es el que se ha venido utilizando. Se les confisca parte del sueldo a los funcionarios en forma de la eliminación de la paga extra de navidad porque son muchos y además muy vagos. Se obliga a los pensionistas a costear parte de las medicinas porque abusan de los medicamentos. Yo soy un vividor que no busco empleo y mi abuela es una yonqui adicta al Bisolvon. Eliminan las becas y duplican el precio de las tasas universitarias porque nuestros estudiantes utilizan los centros educativos para pasar el rato cómodos y calentitos sin prestar atención a sus profesores, éstos que como buenos funcionarios son demasiados y trabajan pocas horas. Nos suben el IVA, en el caso de la cultura en un 162,5% (del 8 al 21%) porque con la que está cayendo no es momento de ir al cine, de ir al teatro o de comprar un libro, sino de estar buscando trabajo con ahínco.
Durante los últimos meses he solicitado algún documento en el Ayuntamiento, he comprado medicinas y me he quedado en paro, por lo que ya podéis dejar de echarle la culpa a Zapatero de todos vuestros males, como diría alguna de nuestras más famosas tonadilleras, la culpa es yo.

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