lunes, 18 de marzo de 2013

PROTESTAN, ERGO SON IMBÉCILES

El pasado domingo nos levantábamos con unas brutales imágenes de 2004 de soldados españoles apaleando a unos detenidos en la prisión de Diwaniya durante la vergonzosa guerra de Irak. La acción es deplorable, como lo fue esa guerra y como los fueron las mentiras que unos políticos mediocres, con aires de grandeza, utilizaron para justificarla, pero no caigamos en la demagogia de considerar que todos nuestros soldados van por el mundo torturando a la población autóctona. Afortunadamente, se hace una valiosa labor en la mayoría de las misiones internacionales.

Del mismo modo, no debemos pensar que la Policía, que nos protege de terroristas, de narcotraficantes, de ladrones y de toda suerte de delincuentes varios, tiene como leitmotiv corrernos a porrazos y a pelotazos de goma, por mucho que hayamos visto en la televisión el afán de algunos de ellos por terminar así cada manifestación. Me dicen mis (ci)fuentes que incluso la mayor parte de éstos, lo hacen contra su voluntad siguiendo órdenes.

Por mucho que nos repugnen los casos de pederastia en el seno de la Iglesia Católica y por mucho que nos duela ver cuanto le cuesta a la Curia condenarlos con firmeza, sería del todo injusto considerar que todos los curas son unos enfermos sexuales.

No piensen que he sufrido un éxtasis como Santa Teresa y que a partir de ahora voy a dedicar este humilde blog a defender a militares, policías y clérigos. Simplemente es que a veces me molesta ver la alegría con la que se generalizan ciertos temas.

Al igual que no creo que el grueso de los militares sean unos torturadores, que no creo que la mayoría de los policías disfruten golpeando a manifestantes y que no creo que por ser sacerdote la pederastia te venga de serie, me gustaría que Lucía Figar no hiciese demagogia barata al afirmar que la mayor parte de los profesores que educan a nuestros hijos son imbéciles.

La Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid sabe que existen razones fundadas para la Marea Verde y a falta de argumentos sólidos para justificar el daño que está haciendo a la Educación Pública, ha decidido desprestigiar a quien se le manifiesta enfrente realizando filtraciones interesadas a los medios de comunicación.

¿De verdad piensa la Sra. Figar que la mayoría de los profesores escriben ánbito o Nabarra? ¿De verdad piensa que ninguno sabe por qué provincias discurren el Duero, el Ebro o el Guadalquivir? ¿De verdad piensa que nuestros maestros desconocen el significado de pronóstico o escrúpulo? Yo no sé si Dña. Lucía  conoce el significado de escrúpulo, pero puedo pronosticar sin temor a equivocarme que no tiene demasiados; y esto es tan cierto como que el Duero pasa por Soria, el Ebro por Zaragoza y el Guadalquivir por Sevilla.

Posdata: Ya que hablamos de generalizar, dicen que los gallegos siempre responden a una pregunta con otra pregunta. Yo sé de uno que ni siguiera responde.

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