martes, 12 de marzo de 2013

CON CLAVE



Llevamos varios días en Italia. Concentrados. Centrados en hacer nuestro trabajo. No es la primera vez que nos enfrentamos a una situación similar en los últimos tiempos, pero no por ello es menos importante. Deberíamos estar acostumbrados a esta presión, pero he de reconocer que los nervios se agarran al estómago.

No podemos hablar con la prensa. Nada nos puede distraer de nuestro objetivo. Sin embargo es complicado, medios de comunicación de todo el mundo van a seguir atentamente todo lo que hagamos. Incluso televisiones que contratan a expertos comentaristas que analizarán cada gesto, cada movimiento, (...). Todos hacen sus cábalas. Señalan al favorito. Se aventuran a dar un resultado.

Todo está preparado. El ritual siempre es el mismo: los uniformes, el público con sus pancartas y sus gritos de ánimo, (...). No podemos fallarles. Algunos han venido de muy lejos.

Es doce de marzo de dos mil trece de la era de Nuestro Señor. Llegó la hora. Que Dios reparta suerte.


El doce de marzo de dos mil trece se dirime en Italia algo vital para mucha gente en todo el mundo. El doce de marzo de dos mil trece, Milán y Barça se juegan el pase a cuartos de final de la Champions League. Ya lo dijo Vujadin Boskov: Fútbol es fútbol.

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