viernes, 14 de diciembre de 2012

NO SE PUEDE AFIRMAR QUE ME ENGAÑABA CUANDO ME MENTÍA

No se puede afirmar que me engañaba cuando me mentía. Sabía que los parados le importábamos lo mismo que a mí lo que pueda decir Benedicto XVI en su cuenta de Twitter. Quedábamos bien en los anuncios. Éramos muchos y éramos fácilmente arrojables contra Zapatero. Le gustábamos tanto que está poniendo todo su empeño en que cada día seamos más.

No se puede asegurar que me engañaba cuando me mentía. Sabía que cuando decía que no subiría los impuestos se refería a los suyos, a las grandes fortunas, a los que siempre le dan su apoyo, humano, económico y espiritual. A las rentas medias y bajas, a los asalariados, parados y jubilados nos castiga con la subida del IRPF y un incremento del IVA que ha hecho que la economía caiga el triple de lo que lo venía haciendo.

No se puede decir que me engañaba cuando me mentía. Nunca les han preocupado los pensionistas. Nunca han realizado una revalorización importante de las pensiones más bajas. Nunca han ayudado a los que realmente lo están pasando mal. Ahora que los jubilados son el soporte de muchas familias que tienen a todos sus miembros en paro, ¿por qué no iban a esforzarse un poco más y ayudar también al Estado pagando por sus medicinas?.

No se puede opinar que me engañaba cuando me mentía. Dijo que no iba a meter la tijera en Educación y lo ha cumplido. No ha metido la tijera sino la motosierra. Y lo que es peor, ha metido un Caballo de Troya en forma de Ministro de Educación, Cultura y Deporte para que acabe con todo y con todos. Creo que el susodicho prefiere la definición Toro de Troya.

No se puede insinuar que me engañaba cuando me mentía. El daño que está haciendo a la Sanidad no es más que la experimentación a nivel nacional de los ensayos liberales que los madrileños llevamos años sufriendo en nuestras carnes. Sin embargo he de admitir que me ha sorprendido un poco la canallada de cobrarle a los enfermos crónicos el traslado al hospital. Supongo que ha pensado que alguien a quien no le funcionan los riñones o que está luchando por salir de un cáncer, tiene cosas mejores en las que preocuparse que en si tiene que pagar o no 10€ al día por una ambulancia.

No se puede proclamar que me engañaba cuando me mentía. Nunca le gustó la Ley de la Dependencia. Es tan cara como los aeropuertos sin aviones con el agravante de que no da la posibilidad de hacerse la foto en una inauguración dos días antes de que empiece una campaña electoral. Ayudar a los más desfavorecidos es mero populismo izquierdista que no aporta nada al objetivo único de reducción del déficit.

No se puede declarar que me engañaba cuando me mentía. Sabíamos a quien iba a ayudar el Estado bajo su mando; amnistía fiscal, rescate bancario, banco malo, reducción de impuestos a los casinos, reforma laboral, (...). Es decir, a defraudadores de impuestos, a banqueros incompetentes, a magnates de dudosa reputación, a empresarios que alzan bienes para financiar a su partido y de paso enriquecerse.

No se puede alegar que me engañaba cuando me mentía porque yo ya le conocía. Sin embargo hay mucha gente que no y que tienen todo el derecho del mundo a sentirse engañados, estafados, timados, defraudados, burlados, (...). Y como tal tienen todo el derecho del mundo a revelarse, a protestar, a salir a la calle y a exigirle que cumpla lo que había prometido. Porque si, Mariano, cada vez que anuncias algo nos mientes, y cada vez que nos mientes nos engañas.

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