martes, 4 de diciembre de 2018

QUÉ ES LA LEGIONELLA, CÓMO SE TRANSMITE Y CÓMO PREVENIRLA


Según datos del Ministerio de Sanidad, la legionella es la tercera causa, en frecuencia, de neumonía bacteriana. Se precavido y continúa leyendo este post porque hoy vamos a hablar de una de las bacterias que nos podemos encontrar con relativa frecuencia en nuestras aguas.

¿Qué es la legionelosis?

La legionelosis es una infección provocada por una bacteria conocida como legionella. Es una enfermedad relativamente reciente, ya que se describió por primera vez en 1976, donde la contrajeron el 70% de los asistentes a una convención de la legión americana, provocando la muerte de 34 personas. Este hecho es el que dio nombre a la bacteria, y claro está, a la enfermedad.
En España, el primer brote de legionelosis documentado data de 1980 y ocurrió en un hotel en Benidorm.
La legionella forma, habitualmente, parte de la flora bacteriana de ríos, lagos y estanques. Es muy resistente, capaz de sobrevivir en situaciones muy variadas. Aunque suele encontrarse en bajas concentraciones, a temperaturas entre 20 y 45ºC se multiplica rápidamente. Su temperatura óptima de crecimiento y multiplicación es entre 35 y 37ºC.

¿Cómo se transmite la legionella?

La probabilidad de desarrollar la enfermedad depende de la concentración de la bacteria en el foco contaminado y de la dispersión de la misma por aerosolización por un lado y, por otro, de los factores característicos de cada individuo (edad, inmunodeficiencias, problemas respiratorios, …). Además depende de la especie de legionella y del serogrupo. Los serogrupos 1, 4 y 6 de Legionella pneumophilla son los que con más frecuencia provocan la legionelosis. 
La transmisión de la legionella se produce por inhalación. El agua acumulada en distintas instalaciones puede dispersarse en el aire en pequeñas gotas que contengan la bacteria. La legionelosis no se transmite, por tanto, de persona a persona, de animales a personas, ni por ingerir agua contaminada.

¿Cuáles son los síntomas de la legionelosis?

El periodo de incubación puede ir de los 3 a los 10 días y, si no se trata, puede causar la muerte.
Entre los síntomas más comunes podemos encontrar malestar general, cefaleas, fiebre, dolor muscular, expectoración y dificultad para respirar. La infección por legionella puede desencadenar una neumonía.
Existen una serie de factores que aumentan el riesgo de desarrollar la infección. Estos son la edad, el sexo (afecta en mayor medida a los varones), el alcoholismo o el tabaquismo, insuficiencias cardíacas, enfermedades pulmonares y estar sometido a algún tratamiento que debilite el sistema inmunológico.
La Fiebre de Pontiac es una forma leve de infección por legionella. Sus síntomas son similares a los de la gripe y no se producen insuficiencias respiratorias ni se termina en neumonía.

¿Cuáles son las instalaciones de riesgo?

Según el Real Decreto 865/2003 por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para el control y la prevención de la legionelosis, las instalaciones susceptibles de tratar frente a legionella se dividen en instalaciones de mayor o menor riesgo.
Entre las primeras encontramos las torres de refrigeración y condensadores evaporativos, los sistemas de agua caliente sanitaria con depósitos de acumulación y retorno y las bañeras y piscinas de hidromasaje.
Entre las instalaciones de menor riesgo de proliferación de legionella se encuentran las instalaciones interiores de agua fría de consumo humano, los sistemas de agua caliente con acumulador sin retorno, aparatos de enfriamiento, humectación o lavado por pulverización de agua, fuentes ornamentales, sistemas de agua contraincendios e instalaciones de riego por aspersión.
A pesar de estar definidas como instalaciones de menor riesgo, se han registrado brotes de legionelosis asociados a ellas.

Prevención de la legionelosis

No existe vacuna para evitar contraer la infección, por lo que para prevenir la enfermedad hay que adoptar medidas dirigidas a evitar las condiciones que favorezcan la multiplicación y colonización de la bacteria en las instalaciones anteriormente descritas.
El control de la temperatura, evitar estancamientos de agua, reducir la suciedad de la misma y realizar desinfecciones en continuo son la base de una buena prevención.
Es fundamental ponerse en manos de una empresa especializada para el correcto control y prevención de la legionella. 


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